
Ayer llegó el recibo de luz. Mala cosa porque dos semanas antes había llegado otro junto con el de agua en una sincronización perfecta ( ¿ milagrosa? ) de entes estatales. Galopea piensa: hay que abrirlo, claro, como a los otros. Es así como se impuso, con simpleza, con naturalidad, el mal humor de la tarde, otrora igualmente frecuente aunque menos virulento: suba.
No vaya a creer que no sacudí el recibito multicolor para ver si caía una tardía devolución del afano. Cayó sí, cómo no, el muy atento aviso de corte del servicio por acumulación de facturas impagas y otro papelito en el cual se me explicaba, eufemismo más, eufemismo menos, que no me había adherido al plan de ahorro de energía cambiando mis chinas bombitas bulbo por las chinas bombitas de tubo que ahorran un 75% de energía, duran seis veces más y tienen un año de garantía.
Ojalá fuera más fácil tender un puente de entendimiento entre los corazones y poder explicar calmamente que las rematadas bombitas efectivamente han sido compradas una por una y colocadas ya hace mucho tiempo por las manos diestras del pobre boludo que se parte el lomo y oficia de padre y marido responsable.
“ A todas luces”, el Señor Contador Luis Margenat, cómplice de la sugerencia, abajo firmante y nombre visible de la tomadura de pelo, se atreve a utilizar la retórica para convencer a sus conciudadanos de que tal plegamiento a la causa es por nuestro bien y , de paso, colaboramos con la crítica situación de Salto Grande y sea solidario por favor, mire que llueve poco, como si en Uruguay no hubiera nunca tiempo para prevenir las consecuencias de una machaza sequía, como si no hubiera nunca un sol que raja las piedras y un viento de la descocada madre todo el año redondo.
El
Señor Contador Luis Margenat no dice que su feliz sugerencia va acompañada de dos subas consecutivas de la tarifa ( Calcule el I.V.A, por favor, y súmelo a su consumo. Verá la maravilla de la proporción recaudativa)
Traducido: gastando menos su consumo será más caro. Menos gasto a mayor precio.
¿ Alternativas? Ninguna. Yo no tengo bombitas pa cambiar.
No vaya a creer que no sacudí el recibito multicolor para ver si caía una tardía devolución del afano. Cayó sí, cómo no, el muy atento aviso de corte del servicio por acumulación de facturas impagas y otro papelito en el cual se me explicaba, eufemismo más, eufemismo menos, que no me había adherido al plan de ahorro de energía cambiando mis chinas bombitas bulbo por las chinas bombitas de tubo que ahorran un 75% de energía, duran seis veces más y tienen un año de garantía.
Ojalá fuera más fácil tender un puente de entendimiento entre los corazones y poder explicar calmamente que las rematadas bombitas efectivamente han sido compradas una por una y colocadas ya hace mucho tiempo por las manos diestras del pobre boludo que se parte el lomo y oficia de padre y marido responsable.
“ A todas luces”, el Señor Contador Luis Margenat, cómplice de la sugerencia, abajo firmante y nombre visible de la tomadura de pelo, se atreve a utilizar la retórica para convencer a sus conciudadanos de que tal plegamiento a la causa es por nuestro bien y , de paso, colaboramos con la crítica situación de Salto Grande y sea solidario por favor, mire que llueve poco, como si en Uruguay no hubiera nunca tiempo para prevenir las consecuencias de una machaza sequía, como si no hubiera nunca un sol que raja las piedras y un viento de la descocada madre todo el año redondo.
El
Señor Contador Luis Margenat no dice que su feliz sugerencia va acompañada de dos subas consecutivas de la tarifa ( Calcule el I.V.A, por favor, y súmelo a su consumo. Verá la maravilla de la proporción recaudativa)
Traducido: gastando menos su consumo será más caro. Menos gasto a mayor precio.
¿ Alternativas? Ninguna. Yo no tengo bombitas pa cambiar.
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